Era estudiante de cuarto año en el Colegio Salesiano Don Bosco y una
tarde se encontró un anuncio: necesitaban hombres para bailar en el
Taller Nacional de Danza.
Él pensaba que la danza era bailar
merengue. Fue a escondidas de sus padres y le aceptaron en las
audiciones. Luego, se dio cuenta de la danza como una gran disciplina y
hoy, es un reconocido coreógrafo. Es Marvin Santos, director de la
Compañía Nacional de Danza Folklórica Tierra y Cosecha del TEC.
¿Cómo
lo logró?Llegó la etapa universitaria e ingresó a la carrera de
Matemática. Allí estuvo a punto de graduarse, pero lo suyo era la danza.
Hizo la prueba de aptitud e ingresó al segundo año de esta carrera en
la Universidad Nacional.
Como estudiante, formó parte de la Compañía
de esta Institución, luego se graduó y fue becado para seguir sus
estudios en Washington D.C., Estados Unidos. Regresó al país y fue
integrante de la Compañía Nacional de Danza por 18 años.
El TEC: una nueva etapa
En
1990, llegó al TEC. Empezaba una nueva etapa: la docencia y el
descubrimiento de talento en los estudiantes. “Me di cuenta que ellos
tenían necesidad de expresarse por medio de otros códigos, que no fuera
el verbal; yo siempre he creído que toda persona tiene la capacidad de
bailar”, añadió.
Para Marvin, la danza está inherente en todas las
personas como parte de una educación integral. Conciente, se enamoró de
su trabajo, cambió la mentalidad de los estudiantes y les abrió las
puertas al arte.
Para muestra un botón. La Compañía de Danza
Folklórica Tierra y Cosecha se revitalizó. Este grupo amplió su
proyección nacional e internacional.
Las giras a México, Venezuela,
Alemania, Portugal, España, Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Holanda,
entre otros, son prueba de ello. “ Hemos construido una compañía muy
buena donde la energía y la creatividad son dadas por los mismos
estudiantes”, comentó.
Mentalidad de triunfador
Marvin es un
triunfador y su trabajo es reconocido. En sus comienzos fue premiado
como mejor intérprete en México Además, logró el premio Áncora al mejor
bailarín y como miembro de la Compañía Nacional de Danza, el Premio
Nacional de Cultura
Marvin está convencido de su trabajo y de su
espíritu de formar y formarse en la vida estudiantil, en ese rescate del
ser humano como parte de un aprendizaje continuo.
“El mundo es de
muchos colores. No solo que el estudiante salga como ingeniero de aquí,
sino que ellos pueden llevar a sus hijos o ellos mismos pueden ir a una
función de danza, puedan hablar de danza, o de cualquier obra de arte.
Yo siempre les digo que la persona que sale con mejores herramientas en
la vid,a tiene mejores maneras de enfrentar los problemas de la vida”,
concluyó.

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